COMUNICACIÓN

IZQUIERDA UNIDA DE CUENCA


 

SÁHARA: ENTRE EL OLVIDO Y LA VERGÜENZA

 

 Hace 26 años que se proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Desde entonces el camino del pueblo saharaui para ver reconocido su derecho a  la autodeterminación se ha visto plagado de obstáculos insalvables y las circunstancias que han rodeado a este proceso histórico se jalonan de incapacidades y fracasos políticos tanto de los gobiernos “afectados” como de la ONU. Mientras tanto miles y miles de ancian@s, mujeres y niñ@s saharauis malviven en los campamentos de refugiados del desierto argelino en condiciones infrahumanas.

 

El pueblo saharaui sigue siendo víctima de la indiferencia internacional, de los intereses políticos, económicos y estratégicos en la zona, y de un silencio bochornoso que no puede deparar ningún futuro esperanzador a sus reivindicaciones e inquietudes.

La ONU ha cambiado completamente de estrategia y en su nuevo Plan para el Sahara, explicitado en el informe que el Secretario General, Kofi Annan, presentó en junio del año pasado tira por la borda los anteriores planteamientos para solucionar este problema y todas las resoluciones aprobadas en este organismo internacional. Básicamente este Plan otorga la soberanía del Sahara Occidental a Marruecos y considera inevitable el referéndum de autodeterminación. Algunos analistas ya calificaron a este Plan como el “timo de la estampita”.

La ONU abandona su papel tradicional de juez o mediador entre las partes en conflicto y se convierte en cómplice descarado de una de ellas. Ejemplo de este “nuevo” papel son las declaraciones de James Baker, enviado de la ONU para el Sahara, en las que afirma que con esta nueva propuesta se quiera dar una “solución salomónica”.

 

No podemos pasar por alto en este aniversario las actitudes mantenidas por el gobierno del PP. Lejos de apostar decididamente para solucionar un proceso de descolonización aún pendiente, este gobierno ha admitido que las resoluciones de la ONU sobre el Sahara son de imposible cumplimiento, entre ellas la celebración de un referéndum, plegándose al chantaje del gobierno marroquí, todo ello a costa de poner a los pies de la monarquía alauita los intereses y derechos del pueblo saharaui.

Más sorprendentes son las contradicciones que muestra el PSOE, que históricamente ha defendido el derecho del Frente Polisario. Todavía recuerdo una fotografía de Felipe González, puño en alto, detrás de un atril con la bandera saharaui, pero esto sucedió antes de su llegada al poder en 1982. A estas alturas, la capacidad del Partido Socialista para combinar posiciones enfrentadas y diferentes con el único objetivo de que cualquier postura crea verse reflejada en este Partido está más que desarrollada.

 

Por un lado, la responsable de Asuntos Exteriores del PSOE, Trinidad Jiménez, anima al Frente Polisario a negociar  con las autoridades marroquíes el plan de Baker. Rodríguez Zapatero en su viaje a Marruecos el pasado diciembre afirma que la cuestión saharaui “no pasa por una dimensión política sino humanitaria” y que “hay que dar una oportunidad a la iniciativa de la ONU” que sustituye el referéndum sobre la independencia por la autonomía.

 

Por otro lado, Odón Elorza, Alcalde socialista de San Sebastián, emplaza a su Partido “para que no olvide las terribles consecuencias de la Marcha Verde” y pide a Rodríguez Zapatero “apoyo y buen consejo a los saharauis en esta coyuntura trascendental”. También en noviembre del 2001 se constituyó un grupo interparlamentario, formado por todos los partidos con la excepción del PP) que acordó instar al gobierno español a impulsar en la ONU el referéndum en el Sáhara y el Plan de Paz tal y como fue concebido antes del Acuerdo Marco propuesto por James Baker.

 

Así las cosas prefiero quedarme con esta segunda posición del PSOE y compartir con él y con el resto de colectivos, organizaciones e instituciones españolas la lucha y solidaridad con el pueblo saharaui en su reivindicación del derecho a decidir libremente sobre su destino y lograr al mismo tiempo que sigan vivos en nuestro recuerdo y en nuestra acción política y sacarlos del olvido más vergonzoso como hasta la fecha.

Cuenca, 27 de febrero de 2002

Angel Luis Castellano Bobillo

Coordinador provincial de IU-Cuenca