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COMUNICACIÓN |
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IZQUIERDA UNIDA DE CUENCA |
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“CON
PALESTINA, SOLIDARIDAD” Mañana domingo 24 de marzo está convocada por IU, CC.OO,
CGT, Federación de Vecinos y otras organizaciones sociales y ciudadanas
una manifestación por las calles de Madrid bajo el lema antes citado.
Por ello desde la Comisión Ejecutiva Provincial de IU-Cuenca queremos
hacer pública la siguiente resolución: En el año 2002 se cumplen 11 de la Guerra del Golfo y del
comienzo del “Proceso de Paz” palestino-israelí. La situación política
e internacional en Oriente Próximo y todas las zonas limítrofes ha
cambiado sustancialmente desde entonces, potenciando tendencias de fondo
que entonces solo se apuntaban. Los sucesos del pasado 11 de septiembre
no han hecho si no reforzar y acelerar esas tendencias. Tras la devastación de Iraq, la Conferencia de Madrid de
noviembre de 1991 tuvo lugar en un escenario de derrota del pueblo árabe
en su conjunto. La agresión multinacional a Iraq fue posible en la
medida de que Estados árabes participaron en ella o la permitieron, a
pesar del rechazo a la misma por parte de importantes capas populares de
estos paises. Se produjo así una división dentro del mundo árabe, que
fue aprovechada por Estados Unidos para fortalecer su hegemonía política,
económica y militar en la región, aislando y debilitando la causa
palestina, el aglutinante de la identidad árabe. Las sucesivas conferencias del “Proceso de Paz” fueron
desvirtuando cada vez más el papel de las resoluciones de condena a
Israel por parte de la ONU como referente político. En su lugar, el
protagonismo fue asumido por EE.UU., ejerciendo el papel de falso
mediador siempre al lado de su fiel aliado Israel, y por la ambigua
propuesta de “paz por territorios”, que sucesivamente ha sido
incumplida por parte israelí en las contadas cesiones que debía
realizar a los palestinos. A lo largo de la última década el pueblo palestino ha
asistido, entre la impotencia y la indignación, a una sucesión de
pactos en los que sistemáticamente se eludían las cuestiones básicas:
soberanía nacional, regreso de los refugiados(más de 4 millones de
personas reconocidas como tales por las NN.UU.) y el conflicto sobre
Jerusalén. Además, a la imparable proliferación de nuevos
asentamientos israelíes en territorios palestinos(más de 400.000
nuevos colonos desde 1993), se añadieron unos acuerdos que configuraban
competencias territoriales, de recursos y de seguridad que hacían
materialmente imposible la existencia de un Estado palestino soberano e
independiente. Todo ello mientras el reiterado recurso al cierre de los
territorios palestinos, contribuía a estrangular la débil economía
palestina, amenazando la supervivencia de miles de familias. Posiblemente la cuestión que más ha contribuido a la
deslegitimación popular del mal llamado “Proceso de Paz” ha sido la
comprobación de que la excarcelación sin condiciones de quienes
simbolizaban con su lucha y su sacrificio la causa del pueblo palestino,
era sistemáticamente pospuesta mientras su número crecía mediante la
aplicación de mecanismos tan ajenos a cualquier concepto de Derecho,
como la detención administrativa o la práctica “legal” de la
tortura. Por todo ello la nueva Intifada, surgida con ocasión de la
visita de Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas, no es un
accidente. Es la imparable explosión de rebeldía de un pueblo que
asume conscientemente, mucho más allá de divisiones políticas o
religiosas, que el único camino de dignidad que tiene ante sí es la
lucha. La actual escalada en la agresión militar al pueblo
palestino por parte de las tropas de ocupación israelí es una auténtica
masacre que pretende ahogar en sangre su firme voluntad de resistir. A
todas luces el objetivo de Sharon, cuestionado cada vez más por
importantes sectores de la población israelí, es edificar la
“seguridad” israelí sobre el genocidio palestino y forzar así la
apertura de un nuevo proceso de negociación en el que la única opción
sea la aceptación de las condiciones israelíes. La absoluta incapacidad de la UE para adoptar una posición
independiente de EE.UU. en el conflicto de Oriente Medio ha sido el máximo
exponente de su debilidad política. Más allá de las erráticas
declaraciones y de los patéticos viajes de mister PESC-Solana, la
realidad es que la UE no ha sido siquiera capaz de suspender su Acuerdo
Comercial Preferente con Israel. Su convalidación parlamentaria
–contra la votó IU- se supeditaba cínicamente al respeto a los
derechos humanos de la población palestina que, ni en 1997, ni mucho
menos ahora, se tenía la menor intención de cumplir. Tras los atentados del 11 de septiembre se ha redoblado la
vocación militarista e imperial de los EE.UU. apuntando directamente al
escenario en el que están en juego intereses económicos y geoestratégicos
preferentes. El anzuelo de un hipotético reconocimiento de un Estado
palestino de baja intensidad por parte de EE.UU., apenas oculta la
intención de volver a neutralizar a los gobiernos árabes ante un más
que probable ataque militar masivo a Iraq. La apuesta brutalmente militarista de Ariel Sharon y George
Bush pretende recordar con claridad a los pueblos del mundo en qué
consiste su Nuevo Orden. Lo que quizás no valoran es en qué medida los
pueblos de la zona está aprendiendo que, frente a un futuro determinado
por políticas de ajuste estructural impuestas por el BM y el FMI, el
sometimiento de gobiernos intervenidos y el saqueo de sus recursos
naturales, garantizados por la ocupación militar, es posible levantar
la bandera de la resistencia y de la dignidad. Palestina es el ejemplo más
dramático y por ello, el aldabonazo más potente en las conciencias de
todos los pueblos de este mundo globalizado. Cuenca, 23 de marzo de 2002 COMISION EJECUTIVA PROVINCIAL DE IZQUIERDA UNIDA DE CUENCA
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